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Los beneficios de las lenguas clásicas. ¿Por qué estudiar latín y griego?



Es frecuente, cuando estudias lenguas clásicas, que la gente te haga comentarios como: ¿pero eso qué es? Y, “pero, ¿eso sirve para algo?” Vivimos una época en la que se ha perdido conciencia de los beneficios que trae el conocimiento del latín y del  griego. Este texto va destinado a todas las personas que quieren conocer estas ventajas y, si están dispuestas, participar de ellas. Me voy a centrar en tres aspectos que se pueden mejorar a través del conocimiento de estas lenguas: el aspecto lingüistico, el cultural y nuestra forma de vida.
En cuanto al aspecto lingüistico, es indiscutible que son el origen de nuestra lengua, lo que las convierte no solo en un importante medio para entender el significado y la forma de las palabras, sino en una base para tener un vocabulario rico que nos ayude a expresarnos con exactitud y precisión. Estudiar lenguas clásicas supuso para mi un gran paso, empecé a tomar conciencia lingüística y a mejorar mi expresión, aunque he de reconocer que hay momentos en que el perfeccionismo me lleva a querer encontrar esa palabra exacta que necesito en español y no me canso hasta conseguirlo; pero también me llevó a interesarme por la gramática, algo que estudiamos “a fondo” en Bachillerato, pero que casi nunca entendemos porque no tenemos esa base latina que nos puede hacer comprender, por ejemplo, las oraciones de “se”. Pero si además tenemos en cuenta que seguimos utilizando expresiones latinas, tenemos una razón más para dedicarle parte de nuestra vida a su estudio. Es frecuente escuchar a personas decir cosas como a grosso modo*, esto se debe a que las expresiones latinas nos dan una cierta distinción, por eso muchas marcas utilizan el latín y el griego para los nombres de sus productos o los slogans, pero su desconocimiento nos hace parecer prepotentes al descuidar su uso.  A partir de aquí se puede empezar a comprender también mejor la gramática de otras lenguas, y también su vocabulario. Es emocionante ver como en toda Europa lenguas diversas compartimos un gran número de raíces comunes.
No hay que ir a Mérida para darnos cuenta de que estamos rodeados, especialmente de Roma, pero si, además, conoces el latín y comprendes las inscripciones que se pueden leer en sus monumentos y el significado de estos, disfrutarás el doble. Grecia y Roma son los padres de la cultura Europea y de ellas hemos heredado sus costumbres, modelos y formas de pensar, edulcorados a golpe de Iglesia. Qué sería de nuestro futuro si no tuviéramos en cuenta nuestro pasado; lo mismo pasa con la historia, es imprescindible saber de dónde venimos para saber a dónde vamos a ir a parar y conocer nuestra realidad.
Aquí os dejo un gran número de beneficios del estudio del latín y el griego, pero aún me queda la más importante de todas: está demostrado que el estudio de lenguas clásicas es una herramienta maravillosa para amueblar bien la cabeza, que, como las matemáticas, nos ayuda a estructurar el intelecto y los conocimientos.

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